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EL TIEMPO

viernes, 18 de febrero de 2011

EL CASTILLICO DEL MIEDO I

En una de las lomas al sur del Carmolí se halla una pequeña torre medio derruida, resto de lo que fue un molino harinero típico del campo de Cartagena, utilizado para la molienda de harina, el molino “El Miedo”. No se sabe exactamente de que época data pero probablemente sea del siglo XVIII o XIX como la mayoría de molinos de la zona.

Castillico del Miedo en una loma al sur del Carmolí

Este edificio es un bien de interés cultural por la Disposición Transitoria Primera de la Ley 4/2007, de 16 de marzo, de Patrimonio Cultural de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, como la mayoría de los molinos del campo de Cartagena. Su número de matricula es 160748 y su número de inventario: 083, según la Gerencia Municipal de Cartagena.

La mayoría de gente no sabe exactamente de donde proviene el nombre del “Castillico del Miedo”, como lo llaman los lugareños, y lo atribuyen a la leyenda del “Tío Belmonte”, pero la realidad es menos rocambolesca, y se llama así por estar situado junto al pequeño caserío llamado del Miedo, que a su vez toma su nombre de la rambla del Miedo, que pasa adyacente a este caserío y que desemboca en el Mar Menor a través de la Marina del Carmolí.

Situación y accesos

Está situado en una loma al sur del Carmolí, al oeste de la población de Los Urrutias junto a la carretera que va desde El Algar hacia Los Urrutias en una latitud de 37º 40` 37.91” N, una altitud de 0º 50` 39.21” O y una elevación sobre el nivel del mar de 12 metros, equivalente a las coordenadas UTM X=690225 :Y=4172401. Sistema geodésico: Datum=ED50.


Foto aérea del Castillico del Miedo

Para acceder hasta este viejo edificio, símbolo de una de las tradiciones más típicas de esta zona en otros tiempos, hay que ir hasta la población de El Algar y tomar la dirección hacia los Urrutias y en el kilómetro 1.3, pasada la “Hacienda del Pino” casi a la entrada de los Urrutias, en el margen izquierdo de la carretera se puede ver la loma coronada por esta molino.

Rambla del Miedo

En realidad es la convergencia de varias ramblas que provienen de la Sierra de Cartagena-La Unión (rambla de El Descargador, rambla de Porras, rambla Taller, rambla El Duende, etc… ) y que finalmente entre todas conforman la rambla del Miedo que desemboca en el Mar Menor, esta rambla en conjunto con la Miranda y la del Albujón son las ramblas que tienen caudales más activos en el saladar de la Marina del Carmolí, y suelen inundar la zona cuando llueve torrencialmente o cuando hay excesos de agua en los campos de regadío.
Esta rambla durante el siglo pasado y finales del siglo XIX depositó por escorrentía gran cantidad de estériles mineros en el saladar procedentes de la actividad minera en la Sierra de Cartagena-La Unión.
Además hasta el año 2004, que se sepa, la depuradora de La Loma-Los Urrutias vertía sus aguas mal depuradas a la rambla del Miedo, de forma que las aguas residuales acababan al final de igual forma en la laguna.

Leyenda del “Tío Belmonte”

El tío Belmonte fue un personaje que vivió a principios del siglo pasado cerca de los Urrutias, su casa estaba justo enfrente del “Castillico del Miedo”.
Era un hombre inculto, violento y huraño, viudo y con un hijo joven, al que le gustaba la bebida y las mujeres, de profesión aguador. Tenía muy mala fama en el pueblo de Los Urrutias por su oscuro pasado. Cuando la gente lo veía pasar por el pueblo con sus tinajas de aguador recelaba y los niños salían corriendo y se metían rápidamente en sus casas atemorizados por este personaje. De ahí que cuando los padres querían que sus hijos no salieran de casa o que volvieran a ella, le decían: ¡Qué viene el tío Belmonte por la calle!, como quien dice que viene el hombre del saco o el coco.
La leyenda dice que al parecer este hombre acosaba sexualmente a una tendera del pueblo que estaba casada con un honrado comerciante del lugar, y como veía que no le hacía caso, en una ocasión intentó forzarla y ella le amenazó con que su marido lo mataría. La reacción del tío Belmonte no fue de miedo precisamente, sino todo lo contrario, según cuenta la leyenda esperó junto con su hijo al marido de la tendera un día en un camino que solía frecuentar a las afueras de Los Urrutias y al parecer lo mataron entre los dos.
La tendera poco después dejó el pueblo y no se supo más de ella, parece ser que volvió junto a su familia a su pueblo natal.
Este crimen nunca fue resuelto, ni probado y ni El tío Belmonte, ni su hijo fueron nunca condenados por este crimen, unos dicen que porque tenía amigos influyentes en los juzgados de Cartagena y otros porque nunca se encontraron pruebas suficientes para condenarlo, lo cierto y verdad es que el tío Belmonte siguió viviendo en su casa frente al molino y ejerciendo su profesión de aguador en los pueblos de alrededor hasta que murió de viejo.
Debido a esta leyenda y la situación de la casa del tío Belmonte, frente al “Castillico del Miedo”, muchas personas creen que en realidad el nombre del molino se debe al miedo que infundía este personaje en la población.

sábado, 5 de febrero de 2011

3000 TONELADAS "MATAN" CADA AÑO EL MAR MENOR

¿Se puede llegar a la conclusión de que el Trasvase Tajo-Segura se ha convertido indirectamente en el principal responsable de la contaminación que sufre el Mar Menor? La singular laguna recibe cada año entre 2.500 y 3.000 toneladas de nitratos y fosfatos disueltas en las aguas residuales y urbanas y en el drenaje agrícola, que entran a través de la Marina del Carmolí, la rambla del Albujón y la playa de la Hita. Por si eso no fuera suficiente, el Mar Menor recibe otra inyección letal: cinco millones de metros cúbicos anuales de aportes subterráneos procedentes de los acuíferos del Campo de Cartagena, contaminados a su vez por una actividad agrícola que lleva concentraciones de nitratos de más de 200 y 300 miligramos por litro, seis veces por encima del límite que fija la Directiva Europea de Aguas Subterráneas.
Para atajar esta agresión diaria de vertidos agrícolas y de nutrientes se va a aumentar la capacidad de la desalobradora del Mojón y se conectarán las depuradoras de San Javier y Los Alcázares a un emisario submarino que depositará los vertidos en el Mar Mediterráneo, según prevé el Programa Agua. ¿El plazo? No antes del año 2015. Para erradicar totalmente la amenaza habrá que esperar a 2021 ó 2017.

No por muy conocido el problema, resultan menos demoledores los datos de este diagnóstico medioambiental que figura en el nuevo Plan de Cuenca del Segura -cuya elaboración se encuentra en su fase final-, que lo detecta como uno de los problemas importantes del territorio que urge resolver. La eutrofización de la laguna se traduce en un intenso crecimiento de algas y fitoplancton que consumen oxígeno de forma excesiva y pueden dejar sin posibilidad de supervivencia al resto de elementos del ecosistema, refleja el informe técnico. Unido a esto, han proliferado dos especies de medusas. El sostén científico lo aportan, entre otros, las investigaciones del catedrático Ángel Pérez Ruzafa.

El deterioro de las aguas del Mar Menor es creciente debido a los efectos que produce la actividad agrícola del Campo de Cartagena. Es precisamente la población de medusas y de ictioplancton la que controla el equilibrio de la maltrecha laguna y evita que se descontrole el proceso de eutrofización. Pero se trata de una estabilidad frágil, ya que la situación puede cambiar en cualquier momento «si el desarrollo de una marea roja redujera las poblaciones que ejercen actualmente ese control. En ese caso, el sistema perdería su capacidad autorreguladora y homeostática (regulación interna de un ser vivo) y el proceso de eutrofización se dispararía con la consiguiente pérdida de la calidad del agua, con repercusiones graves para la actividad turística y la pesca», añade.

Sólidos en suspensión

El deterioro actual de la laguna salada vulnera los límites propuestos por la Agencia Ambiental Europea para la calidad de las aguas, ya que en las estaciones de la red de vigilancia, próximas a la costa, se superan las concentraciones de nutrientes; mientras que en las próximas a la rambla del Albujón se rebasan ampliamente los indicadores con una «muy mala calidad del agua». Los resultados denotan que hay «un riesgo seguro de incumplimiento de los objetivos medioambientales de la Directiva Marco de Aguas», recalca el Esquema de Temas Importante del Plan de Cuenca. También se ha apreciado una distribución de sólidos en suspensión con valores que oscilan entre los 25 y 95 miligramos por litro, sobre todo en la zona del Carmolí.

El efecto Trasvase

A la pregunta inicial responde el propio Plan de Cuenca, que relata cómo han cambiado en el Campo de Cartagena las prácticas agrícolas de drenaje con la transformación de los cultivos de secano en una agricultura intensiva de regadíos con aguas del Trasvase Tajo-Segura. Eso ha incrementando los vertidos agrícolas y la entrada de nutrientes en la laguna.

Antes de la transformación agrícola, el Mar Menor recibía aguas de las ramblas cuando se producían lluvias intensas. «Sin embargo, tras la puesta en regadío del Campo de Cartagena a raíz del mencionado trasvase y la consiguiente subida del nivel freático, algunas de estas ramblas, como la del Albujón, presentan en la actualidad un flujo continuo de agua, con el consiguiente aporte hacia la alguna», indican los técnicos. Ese aporte se traduce en más de 2.500 toneladas anuales de nitratos y fosfatos disueltos en las aguas residuales y en el drenaje agrícola. El regadío del Campo de Cartagena es el mayor del territorio del Trasvase y uno de los más importantes de España en extensión, productividad y nivel de tecnificación. La superficie regable es de 65.844 hectáreas, aunque la realmente regada es de 34.328. Necesita cada año 223 millones de metros cúbicos de agua. Lo que falla es el cordón de protección del Mar Menor.

Fuente: La Verdad 5 de enero de 2011